Ya me pongo en campaña para el rescate y la supervivencia de estos seres en el período de guerra. A buscar elementos de contención que garanticen su alimentación. Si! y con mucha emoción me dispongo a encontrar elementos de plástico como palanganas, baldes, tuppers y todos aquellos capaces de brindarles un continente acuoso para la absorcíón de líquidos (así resisten y persisten pese a las inclemencias del período belico).
Malvón 1 salvado por palangana naranja, Malvón 2 ocupado por balde principal de color celestito, Helecho único salvaguardado por palangana 2 (verdeacuachenta), Malvón amariconado protegido por la base de un colador (sin agujeritos), Planta desconocida en su nombre insertada en tupper 2, Malvón 3 rescatado por deposito de utensillos de limpieza, Rayito de sol embebido en recipiente usado antiguamente por elementos de cosmética familiar.
Por útimo voy a dejar a mis soldados más fuertes y valientes a la intemperie, sin resguardo posible dadas su estructuras masetosas. Deposito mi confianza plena en Malvón Padre de maseta ceramicosa, Monedita de maseta alargada y Monedita salvaje (así la llamo yo) con maseta de similar estructura.
Sepan tolerar quizás momentos duros, pero también sepan que la victoria les espera en unos días. Cuando me vuelvan a ver significará que la batalla ha terminado. Hasta la próxima regada!
Un banquete
miércoles, 28 de diciembre de 2011
viernes, 23 de diciembre de 2011
Parar
(Que pare me dicen. Parar para seguir. Parar para sentir. Parar para cuidar-me-los-nos.
Que pare de querer controlar lo incontrolable, lo inentendible, lo irracional.
Me dicen, me dijo, me dice, me dije, me digo)
Paro y vivo acompañado de sentido, de fluido vivo, de equilibrio sentimental y atención protectora. Paro y me encuentro con la sensatez y la persona, mi persona entera en estado ideal. Ideal para subsistir y seguir paso a paso. Paro. Paro y me encuentro con mis defensas de esas de las buenas, de las que me guían para no romperme la cabeza. Paro. Y me encuentro con la profundidad de lo que soy, sin especulaciones, ni dobles intenciones, ni mediciones, ni querer aparentar un egoooo o algo que me hace (al final de cuentas) sentirme un idiota. Paro. Y estoy atento a todo para empaparme de todo y para entender por donde sigo. Paro para seguir por otro camino, que es EL CAMINO a seguir. Paro para sentir y seguir y vivir y....PARO.
Que pare de querer controlar lo incontrolable, lo inentendible, lo irracional.
Me dicen, me dijo, me dice, me dije, me digo)
Paro y vivo acompañado de sentido, de fluido vivo, de equilibrio sentimental y atención protectora. Paro y me encuentro con la sensatez y la persona, mi persona entera en estado ideal. Ideal para subsistir y seguir paso a paso. Paro. Paro y me encuentro con mis defensas de esas de las buenas, de las que me guían para no romperme la cabeza. Paro. Y me encuentro con la profundidad de lo que soy, sin especulaciones, ni dobles intenciones, ni mediciones, ni querer aparentar un egoooo o algo que me hace (al final de cuentas) sentirme un idiota. Paro. Y estoy atento a todo para empaparme de todo y para entender por donde sigo. Paro para seguir por otro camino, que es EL CAMINO a seguir. Paro para sentir y seguir y vivir y....PARO.
viernes, 16 de diciembre de 2011
Sueño
Sueño que un día voy a despojarme de mis temores
sueño que otro día voy a empezar a amar
...con hacer feliz a los demás
...con poder expresarme más
...con dejar de ser una historia
..tener un hijo quizás
un amor de verdad
un payaso
un cantante
amigo
feliz.
sueño que otro día voy a empezar a amar
...con hacer feliz a los demás
...con poder expresarme más
...con dejar de ser una historia
..tener un hijo quizás
un amor de verdad
un payaso
un cantante
amigo
feliz.
viernes, 9 de diciembre de 2011
Un descubrimiento
Descubro que puedo, sólo entendiendo que puedo. Es muy simple el descubrimiento, pero creo que es muy valioso.
lunes, 28 de noviembre de 2011
No sé que decir
No sé que decir, se me agotaron las palabras, se me perdieron durante el año, se me cayeron de la cabeza batida. Se evaporaron con la comprensión, se relativizaron por la emoción, se desmitificaron por la acción.
No sé que decir y me siento más vivo.
Más en mi carne, compartiendo, dialogando (que paradoja), combinando.
Fuera la cáscara argumental! la máscara ornamental! la cháchara blablableral!
Y es que me cansé del acting de ser alguien que se muestra como alguien que es y sabe ser alguien que puede decir que sabe de tal o cual cosa y por ende es alguien que puede y que sabe.
Quiero saber que decir cuando sepa compartir. Quiero decir que quiero compartir antes de decir. Y sólo decir si puedo sentir que lo que digo vale la pena ser dicho. Es decir, sólo si hace falta, si comunica, si abre puertas, si nos modifica para bien.
No sé que más decir y creo que en este momento es lo mejor que me puede pasar.
No sé que decir y me siento más vivo.
Más en mi carne, compartiendo, dialogando (que paradoja), combinando.
Fuera la cáscara argumental! la máscara ornamental! la cháchara blablableral!
Y es que me cansé del acting de ser alguien que se muestra como alguien que es y sabe ser alguien que puede decir que sabe de tal o cual cosa y por ende es alguien que puede y que sabe.
Quiero saber que decir cuando sepa compartir. Quiero decir que quiero compartir antes de decir. Y sólo decir si puedo sentir que lo que digo vale la pena ser dicho. Es decir, sólo si hace falta, si comunica, si abre puertas, si nos modifica para bien.
No sé que más decir y creo que en este momento es lo mejor que me puede pasar.
lunes, 21 de noviembre de 2011
La soberbia
Si me detengo la tengo encima como un fardo de paja que cargo a 45º al sol. Si me muevo para algún lugar no me sigue, porque está tan insegura de si misma que no tolera los desplazamientos.
Entonces me sacudo el polvo que me deja (porque es sucia... tengo que decirlo) y me hecho una corridita por los parques de la alegría momentanea. Ella los odia porque dice que son burdos.
A mi no no me parece, porque ahí están los jazmines que con su fragancia me llevan a conocer a los helechos (que me enseñan las ventajas de la simpleza). Por último paso por el sector de los malvones todopoderosos que resisten al clima y más adelante encuentro la entrada a los parques de la alegría sostenida. Esa es otra historia que espero contar pronto en este blog. Por lo menos ya vi por dónde se entra y eso la verdad que me alivia.
Ah, me olvidé de contar que ahí ya no puede entrar (la sra. "S") porque si lo hiciera se desintegraría como la bruja del mago de oz que se derritió por mala.
colorín colorado, este cuento se ha terminado.
Entonces me sacudo el polvo que me deja (porque es sucia... tengo que decirlo) y me hecho una corridita por los parques de la alegría momentanea. Ella los odia porque dice que son burdos.
A mi no no me parece, porque ahí están los jazmines que con su fragancia me llevan a conocer a los helechos (que me enseñan las ventajas de la simpleza). Por último paso por el sector de los malvones todopoderosos que resisten al clima y más adelante encuentro la entrada a los parques de la alegría sostenida. Esa es otra historia que espero contar pronto en este blog. Por lo menos ya vi por dónde se entra y eso la verdad que me alivia.
Ah, me olvidé de contar que ahí ya no puede entrar (la sra. "S") porque si lo hiciera se desintegraría como la bruja del mago de oz que se derritió por mala.
colorín colorado, este cuento se ha terminado.
miércoles, 16 de noviembre de 2011
Once
22:47 hs, camino por mi querido, admirado y siempre rechazado barrio. Voy a hacerme una resonancia de rodilla (si, a esa hora me dieron turno) a media cuadra de Pichincha y Rivadavia.
Ante mi temor lógico de vagar por esas calles a altas horas, decido meterme en la confiteria Atenea para un cafecito que me salve 10 minutos de espera. Me transporto inmediatamente a esa dimensión kistch que siempre me atrajo tanto. De repente estaba en los 70 con ventanas de puntas redondeadas en tonalidades beige y marrón, paredes acolchonadas y revestidas con cuerina (juro que en una, había un león tallado), unos vitreaux de cristo (con sus discípulos) en unas cabernas con azulejos (cuando me percate de los azulejos en las cabernas se me generó un éxtasis) y un sillón (también marrón) que casi formaba un semicirculo en el que encerraba a una mesita con una planta.
Y me acordé de mi abuelo Ernesto. Pensé que en mis genes tenía algo de toda esa bohemia, del café nocturno en congreso/once. Empecé a reconocerme como parte de una herencia y comprendí porque me gustaba tanto ese lugar.
El mozo me miraba sin entender, sin reconocerme como parte de ese mundo, de esa soledad nocturna. Juzgaba mi apariencia de adolescente casi teintañero de zona norte, pero al mismo tiempo algo le indicaba que sólo era una fachada y se empecinaba en "sacarme la ficha" con miradas escurridizas entre golpes de trapo rejilla
...era que se me me juntaba Cortázar, mis papás, mi tía Betti, la melancolía porteña, el deslumbramiento por lo bizarro y una lámpara ochentosa que me llevaba a mi casa de Rincón. También la dictadura, películas de Olmedo y mi infancia. Se me juntaba todo eso y la alegría de la sorpresa, la poesía de lo marginal, la ruptura de la linealidad, la sensación de estar en el lugar justo, el regocijo con lo simple, el placer de la anti-moda, el aburrimiento de la posmodernidad, el deterioro, la necesidad de trascender y sobre todo las ansias de libertad.
Todo eso en 13 minutos y un café. Fuaaaa.
Ante mi temor lógico de vagar por esas calles a altas horas, decido meterme en la confiteria Atenea para un cafecito que me salve 10 minutos de espera. Me transporto inmediatamente a esa dimensión kistch que siempre me atrajo tanto. De repente estaba en los 70 con ventanas de puntas redondeadas en tonalidades beige y marrón, paredes acolchonadas y revestidas con cuerina (juro que en una, había un león tallado), unos vitreaux de cristo (con sus discípulos) en unas cabernas con azulejos (cuando me percate de los azulejos en las cabernas se me generó un éxtasis) y un sillón (también marrón) que casi formaba un semicirculo en el que encerraba a una mesita con una planta.
Y me acordé de mi abuelo Ernesto. Pensé que en mis genes tenía algo de toda esa bohemia, del café nocturno en congreso/once. Empecé a reconocerme como parte de una herencia y comprendí porque me gustaba tanto ese lugar.
El mozo me miraba sin entender, sin reconocerme como parte de ese mundo, de esa soledad nocturna. Juzgaba mi apariencia de adolescente casi teintañero de zona norte, pero al mismo tiempo algo le indicaba que sólo era una fachada y se empecinaba en "sacarme la ficha" con miradas escurridizas entre golpes de trapo rejilla
...era que se me me juntaba Cortázar, mis papás, mi tía Betti, la melancolía porteña, el deslumbramiento por lo bizarro y una lámpara ochentosa que me llevaba a mi casa de Rincón. También la dictadura, películas de Olmedo y mi infancia. Se me juntaba todo eso y la alegría de la sorpresa, la poesía de lo marginal, la ruptura de la linealidad, la sensación de estar en el lugar justo, el regocijo con lo simple, el placer de la anti-moda, el aburrimiento de la posmodernidad, el deterioro, la necesidad de trascender y sobre todo las ansias de libertad.
Todo eso en 13 minutos y un café. Fuaaaa.
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