Maru:
Te extraño tanto, que a veces siento que estás o que no te veo hace poco. Y es que estás en cada rincón de la casa, en los olores, en las paredes, en tu cuarto... También en los recuerdos de nuestras charlas, en tus tonterías, en tus enojos...
Siento que el tiempo no pasó. Como si hubiera un universo en donde hace unos días llegabas de trabajar y entrabas al living de casa, o mirabas a la luna en el balcón como si tuvieras 15 años (esperando a tu príncipe azul?).
Me levanto a la noche y siento que estás, quizás me traslado a ese universo por medio de un sueño y siento felicidad y tristeza, no entiendo y entiendo. Todo eso al mismo tiempo.
...Y es que nos acostumbraste a tu mundito de facturitas, de cafecitos y canciones; de torpezas, melancolías y reproches; de inocencias, esperanzas y amores protectores. De toda vos, así tan Maru, tan expansiva y controvertida como la Maru que todos querían y comprendían pese a sus locuras. Porque entendían que eras buena y que cuando no lo eras del todo, solamente necesitabas cariño.
Entonces Maru, ¿como no voy a extrañarte? decime desde algún lugar, explicame... vos que siempre tenías palabras para todo.
Pido demasiado. Ya me explicaste muchas cosas. Me enseñaste muchas más. Voy a crecer Maru, te juro que lo voy a intentar también por vos, porque sé que aunque muchas veces te asustaba la idea, era uno de tus deseos más profundos.
Siempre te voy a amar Ma.
Gonzi
Gonza, que buenos textos! al leerlos, todos estamos juntos otra vez. Compartir esos recuerdos tan vívidos nos pone uno al lado del otro, como si el tiempo se freezara y se pudiera detener a nuestro antojo. Gracias por compartir este momento! Cariños
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