Un haz de luz lo ilumina desde arriba (dos lámparas de bajo consumo). La platea expectante de la entonación de ese pajaro pinto, de ese gorrión porteño que emitirá unos sonidos deslumbrantes con matices poco escuchados en el mundo del music hall.
(pongo el karaoke) Empieza la función con un tono casi intimista (como para que los vecinos) como para que el público piense que esta nueva revelación mantiene su humildad pese a su increíble potencial (me da verguenza que me escuchen). Pero de golpe el virtuoso cantor, con su frac brillante y zapatos lustrados (con mi remerita gris, joggineta y en patas), proyecta un agudo con vibratoria sin igual hacia el palco (proyecto hacia la pared para que me salga la voz) y siente la aceptación de sus seguidores con un aplauso (pienso que mis vecinos piensan que soy un rompe pelotas). Pero más adelante se viene el verdadero desafío y el soberbio mirlo rioplatense emana un talento sin igual al navegar por la intrincada letra y melodía de está obra (le pongo un huevo tremendo para embocarle al inglés, sostener el ritmo y leer la letra que no me aparece en la pantallita del youtube). Por fin la parte esperada, EL AGUDO de pecho proyectado en todo el Ópera Sky (me mando un "somebody tooo looove" sintiéndome la versión masculina de Mariah Carey) . Ovación de pie y el extraordinario vocalista saluda con una reverencia (Me siento pleno, voy a la cocina y me cebo un mate).
No hay comentarios:
Publicar un comentario