miércoles, 16 de noviembre de 2011

Once

22:47 hs, camino por mi querido, admirado y siempre rechazado barrio. Voy a hacerme una resonancia de rodilla (si, a esa hora me dieron turno) a media cuadra de Pichincha y Rivadavia.
Ante mi temor lógico de vagar por esas calles a altas horas, decido meterme en la confiteria Atenea para un cafecito que me salve 10 minutos de espera. Me transporto inmediatamente a esa dimensión kistch que siempre me atrajo tanto. De repente estaba en los 70 con ventanas de puntas redondeadas en tonalidades beige y marrón, paredes acolchonadas y revestidas con cuerina (juro que en una, había un león tallado), unos vitreaux de cristo (con sus discípulos) en unas cabernas con azulejos (cuando me percate de los azulejos en las cabernas se me generó un éxtasis) y un sillón (también marrón) que casi formaba un semicirculo en el que encerraba a una mesita con una planta.
Y me acordé de mi abuelo Ernesto. Pensé que en mis genes tenía algo de toda esa bohemia, del café nocturno en congreso/once. Empecé a reconocerme como parte de una herencia y comprendí porque me gustaba tanto ese lugar.
El mozo me miraba sin entender, sin reconocerme como parte de ese mundo, de esa soledad nocturna. Juzgaba mi apariencia de adolescente casi teintañero de zona norte, pero al mismo tiempo algo le indicaba que sólo era una fachada y se empecinaba en "sacarme la ficha" con miradas escurridizas entre golpes de trapo rejilla
...era que se me me juntaba Cortázar, mis papás, mi tía Betti, la melancolía porteña, el deslumbramiento por lo bizarro y una lámpara ochentosa que me llevaba a mi casa de Rincón. También la dictadura, películas de Olmedo y mi infancia. Se me juntaba todo eso y la alegría de la sorpresa, la poesía de lo marginal, la ruptura de la linealidad, la sensación de estar en el lugar justo, el regocijo con lo simple, el placer de la anti-moda, el aburrimiento de la posmodernidad, el deterioro, la necesidad de trascender y sobre todo las ansias de libertad.
Todo eso en 13 minutos y un café. Fuaaaa.

1 comentario:

  1. SOS BOHEMIO EN TUS GENES, sos de once en tus antepasados, quizás hayas vivido en la misma casa donde en esta vida estudiaste hasta ser antigona hot..... quien sabeeeee....-quizás ese haya sido tu café preferido cuando en las calles paseaban carretas y fumaban pipa :-P once que te quiero once

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